
Yo tan solo la conocí durante 8 años. Y duele. Duele lo suficiente para brotar lágrimas por ella. Quien me ofrecía un lugar para sentarme. Quien me ofrecía un vaso de agua. Quien preguntaba por mí, incluso por mi mamá a quien nunca conoció. Quien estuvo de mi parte en esas discusiones, esos comentarios tan tontos como graciosos de género, tan típicos de mí. Sólo ella. Ja. Qué viejita. Yo nunca le conocí ese caracter férreo y necio que dicen que tenía. Siempre me pareció amable, dulce y tierna . Siempre. Y sólo 8 años. Y duele. ¿Qué decir entonces de quienes la conocieron, la respiraron, la vivieron toda su vida? Qué distinto, qué diferente será llegar a esa casa, Juanita.
El dolor penetra como aguijón. Y Mucho. Porque me recuerda una vez más nuestra mortalidad. La mortalidad de nuestros seres amados, de nuestros padres, hermanos e hijos, de esos trozos de nuestras almas enraizadas en conciencias que algun día se extinguirán. Uno cree estar preparado, pero nunca se está.
Juanita, Tala Tala Juanita, tu nieta, tus bisnietos y yo, siempre te recordaremos y te extrañaremos, y si hay algún plano, un cielo, un universo, una existencia, un más allá, sé que estarás tan tranquila, tan serena y tan apacible como el día en que tu llama se extinguió. Adiós, Tala Tala Juanita. Adiós.




1 vociferadas:
Sabes que mi abuelita siempre te apoyó y por ella fuiste bienvenido a su casa y familia... así era ella, tal como las describes, que bueno que llegaste a conocerla y que fuiste tocado por su mano, que hacía tantos milagros por su espíritu de brujita de Catemaco... gracias por dedicarle un espacio a mi viejita... gracias!!!!....
Publicar un comentario en la entrada