
Murió Don Gabriel Vargas el martes 25 de mayo a la edad de 95 años. Uno de los historietistas más renombrados de México y creador de la Familia Burrón.
Recuerdo que era el único cómic que mi papá compraba para él. Por supuesto también yo los leía, y a pesar del fondo pesimista, la tragicomedia de los personajes me divertían como enano. Recuerdo que me sacaba mucho de onda cuando tenían que comprar algo y los precios eran estratosféricos en comparación con la época. Los cerillos costaban en el cómic 500 pesos cuando en la realidad su valor era sólo de, no sé, 10 pesos (de los viejos, antes de la mochada de los 3 ceros). Así que me preguntaba si algún día las cosas costarían tanto. Joder, Don Gabriel no era profeta, sólo muy observador y sabía pa' donde iba el país.
Sus historias tenían no sólo a la familia Burrón propiamente dicha, hay que recordar a Doña Cristeta, la tía millonaria con su asistente Boba Licona; Avelino, el eterno poeta flojonazo y su pobre madre doña Gamuzita lavando ajeno para mantener al hijo haragán. Don Briagoberto Memelas, la Divina Chuy y su adorado Cantarranas; Ruperto -uno de mis personajes favoritos- el primo ex convicto de Borola, de muy buen corazón y que vivía en un hotel; el cacique norteño El Güen Caperuzo, y los monstruosos Conde Satán Carroña (un vampiro que le gustaba el agua de jamaica) y su esposa Cadaverina, que eran como una Familia Monster a la mexicana. Geniales sin duda y también de los personajes que más disfruté de niño.

«Rafael Barajas afirmó que no hay un precedente en el que los personajes de una historieta se encuentren tan arraigados a la cultura nacional e incluso hayan influido muchos de los modismos idiomáticos con los que los chilangos nos comunicamos todos los días. A los Burrón les debemos, por ejemplo, términos como: A mover el bigote, está de rechupete, está bien chipocludo, pégale en los oclayos, vete de volada a comprar las tortillas, mira nomás que cuchitril y estuvo a todo mecate, entre otros. Barajas recordó que los personajes aparecieron por primera vez en 1948, dentro de la publicación Pepín y como parte de Los Superlocos. Con el tiempo Gabriel Vargas creó otros personajes para que acompañaran a la famosa familia. “Si se cuentan los capítulos aparecidos en las dos ediciones, la primera a partir de los años cuarenta y la segunda en los años setenta, hay más de 3 mil historias de la familia Burrón. Hubo un tiempo en que todo México leía sus historias. Los oficinistas en el trabajo, las amas de casa, los niños en las escuelas, los maestros, los pasajeros del camión”. Para el caricaturista Omar Castañeda, mejor conocido como Oliveloz, la familia Burrón es en realidad la herramienta con la que Gabriel Vargas critica a la sociedad mexicana con una gran sutileza. “Hay retratos comiquísimos pero a la vez trágicos que nos dicen mucho de quiénes somos como mexicanos, tan sólo presenciar aquel orgullo que mantenía siempre Borola Tacuche, quien no obstante pertenecer a las clases populares caminaba por la calle como si fuese la divina gracias envuelta en huevo”. Afirmó que todos los moneros, caricaturistas e historietistas del país e incluso de otros países de Latinoamérica, tienen mucha influencia de Vargas, incluso sin saberlo. “Fue uno de los primeros en utilizar extras en sus historietas, con ello me refiero a la creación de un microuniverso que era reconocible casi tridimensionalmente. Si Borola, Regino, Reginito o Foforito caminaban por alguna calle, Vargas dibujaba también transeúntes, comerciantes, actividad, coches, bullicio, hasta entonces las historietas eran un tanto planas, pero este autor se dio cuenta que entre más familiar era la atmósfera, mas verdadera era cada historia”. Recordó que al cumplirse también en este 2010, más de seis décadas de la aparición de la historieta, es necesario que las nuevas generaciones de dibujantes e incluso de escritores de argumentos, no sólo comics, sino de televisión y cine, conozcan cuales son los orígenes de muchos de los términos que ya se encuentran inmersos en la cultura popular. “Gabriel Vargas es homenajeado cada día por millones de mexicanos. Cada vez que decimos De volada, chipocludo, a todo mecate, lo estamos recordando. Este historietista fue también un gran observador de su tiempo. En mi opinión fue también un gran antropólogo urbano que se dio cuenta de la importancia de registrar toda una valiosa cultura popular para las futuras generaciones”. El historietista conceptual Alejandro Arias El Shadow, quien es conocido por sus dibujos cyberpunks, afirmó que también los creadores modernos han sido influidos por la obra de Vargas. “Mi padre me legó una buena colección de historietas entre las que estaban losBurrón, Memín Pinguín, Bolillo y El libro Vaquero, pero sin duda los que más me atrapaban eran esos personajes narizones de ojos de canica que curiosamente parecían un retrato de mi propia familia”. Arias afirma que toda su vida ha vivido en un predio cercano a la calle de Ayuntamiento, en el Centro Histórico, donde en cada departamento hay muchas Borolas, muchos Reginos, muchas Boba Liconas y Don Quirinos. “Casi no podría decir cuál de los aproximadamente 70 personajes me simpatiza más, a veces Borola me parece la que lleva la voz cantante, a veces aparecía un secundario que cobraba gran importancia como en el caso de Tata Ruco o Diablo Lamberto, creo que en eso radica la importancia de la obra de Vargas, creo que nadie se atreve a decir que esos personajes tan tangibles y vivos son sólo trazos impresos en papel”. El Shadow, afirmó que es necesario rescatar para las nuevas generaciones la obra de Vargas, no sólo por su gracias sino por su importancia sociológica para la identidad mexicana. “Si en el futuro alguien quiere conocer a la sociedad de la segunda mitad del siglo XX y parte del XXI, creo que la mejor fuente será recurrir a una historieta de la familia Burrón. Se cumplen 92 años del natalicio de Gabriel Vargas, pero también del primer gran reportero de nuestra sociedad, que supo traducir en diálogos y trazos todo aquello que lo conmovía, frustraba y apasionaba de nuestros barrios”.» (Tomado de Conaculta) http://www.conaculta.gob.mx/sala_prensa_detalle.php?id=3668 |

Evidentemente la historieta de Vargas le llegaba igual a niños como adultos. Tiene esa magia y esa destreza enganchadora que pocas obras tienen, viniendo a mi mente quizá Peanuts o Los Simpsons, por supuesto con nuestra realidad mexicana. Dudo mucho que algún día se logre algo al nivel de Don Gabriel Vargas.
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Después de décadas la historieta dejó de publicarse con el número 1616 en agosto de 2009. Sería una buena idea hacer nuevos tomos (me parece que Editorial Porrúa lo hizo hace tiempo y no sé si aún se consiguen) que recopilen lo mejor de Don Gabriel, pues como es costumbre en México, las revistas y cuentos no son vistas como algo coleccionable, por lo que habitualmente terminan en el basurero o en el bóiler. Arrepentido estoy de no haber conservado muchos de esos ejemplares junto a Spiderman o X-Men. Ni hablar. Q.E.P.D. Don Gabriel, otra gran perdida de este 2010.
Por cierto si les interesa una colección completa (¡completa!) de toda la segunda época, por 75 mil bilimbiques, aquí la pueden hallar. Un museo, o una biblioteca debería hecharle el ojo.

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